martes, 30 de noviembre de 2010

¿Por QuÉ...?

Los que me conocéis... algunos culpables de que retome este cuaderno y lo actualice justo ahora, seguro que sabéis QuÉ encontrar leyendo-me. Los que me conocéis... sabéis que no hay Clinic, Curso, Evento o Clase… en el que no repita que lo importante es saber hacia dónde dar el primer paso y no lo amplio que sea éste. Bien, sé lo que quiero, hacia dónde dirigir mis pasos y dónde llegar. Te cuento cómo fué ese MI PRIMER PASO...

El POR QUÉ…

Hace un año me desprendí de unas botas cómodas... pero viejas, me acompañaron por casi una década, desde aquél año 2000 en el que (¿lo recordáis…?) parecía que todo se iba a destruir, a dejar de funcionar... el caos. Aunque por mi dedicación profesional en el fitness hacía deporte casi a diario… no “ENTRENABA” con mayúsculas. Dejé de entrenar y opté por formarme sí, pero también por el “en casa de herrero… cuchara de palo”. El Mundo mundial… no se esfumó, pero sí volaron por los aires mis ganas de volver al sacrificio díario de los entrenos de un deportista amateur (amateur=que no gana dinero con el deporte... le cuesta dinero), el auto-compromiso… el perseguir metas que pusieran a prueba los propios límites…

Botas llenas de un barro que las hacía demasiado pesadas ya; con roturas que poca solución tenían, y casi rondando los 40... ¡no era plan de probar con parches!. Ese otoño de 2009 me dije: "serás capullo… empieza a correr descalzo, no necesitas más que lo que tienes… años de formación y años de competiciones tan lejanos con momentos bueno y malos, pero memorables”. Dicho y hecho: bastó una revisión a un par de álbum de fotos de los años aquéllos de Triatlón, travesías a nado… carreras populares, rutas de MTB… y un sobreesfuerzo de memoria para rescatar los malos recuerdos, esos que tu cerebro borran o atenúan para facilitarte la vida; las buenas experiencias sí se recuerdan, esas te hacen felices, pero ay amigo/a… son de las malas... de las que se aprende.

Prepararé mi botiquín para sanar las heridas que conlleva ir descalzo... y mentalizado de lo que me esperaba, comencé mi camino. Objetivo: tirar millas… Resultado: completar mi primera maratón. Consecuencia: ¡¡quiero más...!!

En este camino que lleva durando un año, me confiesan algunos amigos (unos deportistas, otros... nada más lejos) que mi actitud les ha valido ejemplo, yo prefiero llamarlo... INSPIRACIÓN; me confiesan que, para correr o para otros aspectos de la vida… han decidido dejar sus botas y a estas alturas, tienen ya la planta de los pies más duras que Tarzán.

Mi padre me decía: “sigue los buenos ejemplos… y los malos, también… para no caer en ellos”

Lo que te guste de mi actitud… adóptalo: lo que no… mejóralo.
Pero... ponte a andar... descalzo. Eso sí... empieza por la fria arena de una playa.

No hay comentarios: